APARATO UROGENITAL FEMENINO

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El aparato urogenital femenino está compuesto por un complejo y delicado conjunto de Órganos que se encuentran muy cerca y que podemos dividir en dos grupos: el aparato genitalâ  y el aparato urinario

Analizando anatómicamente el aparato genital, yendo desde la parte interna hacia la parte externa, lo primero que encontramos son lo ovarios, es decir, las gónadas femeninas, cuya función es producir y madurar la célula huevoâ  (gameto femenino) y la secreción de hormonas sexuales. Los ovarios están conectados al Útero a través de las trompas de Falopio. El Útero es un Órgano que se encuentra entre la vejiga y el recto, formado por un grueso estrato muscular (miometrio) y por una mucosa interna (endometrio); su función es acoger a la célula huevo fecundada y permitir el desarrollo del feto. El endometrio se modifica cí­clicamente para que la célula fecundada se pueda anidar, si no hay fecundación la mayor parte de la mucosa se desprende (menstruación) para volverse a reconstruir en el ciclo sucesivo.

En la parte más externa se encuentra la vagina que parte desde el cuello del Útero y se abre en la vulva, es decir el conjunto de los genitales externos femeninos que comprenden el pubis o monte de Venus, los labios menores y mayores y el clí­toris

A la altura de la vulva se encuentra, además del clí­toris, el meato uretral, que es la parte más externa del aparato urinario. Las ví­as urinarias humanas están formadas por un conjunto de Órganos huecos que forman un “conducto” que inicia dentro del riñón y continúa a través de tubos delgados llamados uréteres (mayores y menores), llega hasta la vejiga y termina en la uretra que llega hasta la parte exterior.

Como todas las mucosas del organismo, también aquellas que revisten las paredes de los Órganos y de los conductos del tracto urogenital están colonizadas por una flora bacteriana benéfica que las protege de las agresiones de patógenos. Son muchos los factores que contribuyen a debilitar la flora bacteriana fisiológica de esta delicada zona antomica y que dan lugar a la proliferación de patógenos: el factor principal es una alimentación incorrecta rica en azúcares y carbohidratos, el abuso de fármacos, pero también el simple uso de jabones í­ntimos demasiado agresivos y ropa interior de materiales sintéticos y muy adherentes. Por la cercaní­a anatómica de los dos aparatos es fácil intuir que en caso de infección de uno de ellos, el otro sufra también las consecuencias.

Esta es la razón por la cual muchas veces, se pasa de una infección en el tracto urinario a una infección vaginal y viceversa. Resulta entonces de fundamental importancia, en primer lugar, preservar la flora bacteriana fisiológica con una alimentación adecuada, con jabones que respeten la mucosa de esta zona anatómica y que, al mismo tiempo, puedan prevenir la colonización de dicha zona por parte de patógenos, y en segundo lugar, en casos de infecciones, es importante contar con remedios naturales eficaces que resuelvan, en forma definitiva y sin efectos secundarios, los diferentes problemas que se presenten.