¡Patologías de enfriamiento: aquí están las plantas que ayudan a combatirlas!

Una ráfaga de estornudos, la nariz congestionada en cuestión de pocas horas, dificultad para respirar y dolor de cabeza persistente. Estas molestias pueden presentarse solas o en combinación con un fuerte escozor en la garganta y, a veces incluso algo de fiebre.

Estos síntomas son los signos típicos de patologías de enfriamiento invernal, como, por ejemplo, el resfriado común, la gripe, amigdalitis y bronquitis. Estas cuestiones, que pueden afectar tanto a adultos como a los niños, afectan a las vías respiratorias, especialmente a nariz y a garganta, y en casi todos los casos son causados ​​por virus. Debido a que estos trastornos son más frecuentes en estaciones frías, con frecuencia nos referimos a ellos como «los males de estaciones» (Enfermedades estacionales).

La variación de ambientes calientes a ambientes fríos, los continuos cambios de temperatura típicos del otoño, la variabilidad meteorológica característica típica de esta época, donde los días con un clima agradable alternan con lluvias repentinas, viento helado y las bajas temperaturas, reducen nuestros mecanismos naturales de defensa y facilitan el desarrollo de infecciones virales. El frío causa la constricción de los vasos sanguíneos, en particular en los tejidos que están en contacto directo con el ambiente externo, como las mucosas de la nariz, boca y garganta, cavidades naturales que son la principal vía de penetración de agentes infecciosos en el cuerpo humano. La consecuencia directa de la constricción de los vasos es una reducción del flujo sanguíneo que llega a estas regiones anatómicas y, en consecuencia, de la cantidad de anticuerpos y células de defensa que son capaces de llegar a los tejidos expuestos al ambiente externo. Esto hace al cuerpo más vulnerable y facilita la infección de virus responsables de resfriados, gripe, dolor de garganta y bronquitis.

Tratándose de problemas de origen viral, tomar antibióticos para tratar de acortar la duración o encontrar el alivio de los síntomas, es inútil y muy peligroso: los antibióticos son medicamentos que matan las bacterias y su acción se explica a través de la alteración de las estructuras y procesos específicos de estas células, que, sin embargo, no están presentes en los virus. Esto explica por qué los virus no se ven afectados en modo alguno por la acción de los antibióticos.Una limitación importante de los antibióticos, es que estas moléculas afectan indiscriminadamente a bacterias patógenas y a bacterias beneficiosas que colonizan las mucosas, en particular las del intestino.

Estas bacterias buenas, gracias a su presencia y al contacto constante con el sistema inmunológico, impiden que los microorganismos peligrosos nos ataquen y proliferen en nuestros tejidos. Las bacterias buenas son nuestra primera línea de defensa contra la agresión, y actúan como verdaderos guardianes de la salud: la alteración de su valioso equilibrio hace que el individuo sea más vulnerable a los agentes patógenos y queda expuesto al riesgo, tanto de tener recaídas, como a desarrollar nuevas infecciones.

Por último, un uso excesivo e inadecuado de estos fármacos acelera la aparición y propagación de bacterias resistentes: las bacterias se han vuelto resistentes sobreviviendo al tratamiento farmacológico, multiplicándose y propagándose rápidamente en el ambiente donde pueden entrar en contacto incluso con personas que no ha hecho uso de los antibióticos, infectándola y causándoles enfermedades graves, siempre más difíciles de resolver porque las moléculas farmacológicas disponibles ya no son eficaces. El fenómeno de resistencia a los antibióticos es muy extendido y ha puesto a los gobiernos de todo el mundo en estado de alerta.

En Europa, España es uno de los países con la mayor tasa de resistencia a los antibióticos: esta situación ha sido y es determinada por el uso indebido que se hace de estos fármacos.

Cuando se sufre de un resfriado, gripe, dolor de garganta, amigdalitis o bronquitis, la naturaleza nos ayuda con valiosos extractos vegetales que se combinan para eliminar el patógeno causante de la problemática, apoyar al sistema inmunológico y dar alivio rápido a los síntomas.  Para abordar y resolver las afecciones invernales, la clave está en el extracto de semilla de pomelo (GSE), al que se le pueden asociar otros principios vegetales, que actuando en sinergia con el GSE, apoyan su acción y permiten resolver de forma segura y eficaz los problemas ocasionados por la exposición al frío. gse-estratto-di-semi-di-pompelmo

El Extracto de semilla de Pomelo se utiliza como remedio para las afecciones estacionales, gracias a su acción antimicrobiana selectiva natural. Estudios científicos y años de uso por personas de todo el mundo han demostrado que el GSE es eficaz contra las bacterias patógenas y numerosos virus, responsables de casi la totalidad de estas afecciones. Echinacea purpurea ha sido conocida desde la antigüedad por su capacidad para curar los resfriados y todavía se utiliza por sus propiedades antivirales y capacidad para estimular el sistema inmunológico.

Echinacea angustifolia se utiliza por sus propiedades anti-inflamatorias: combinada con Echinacea purpurea reduce el proceso inflamatorio responsable de las manifestaciones sintomEchinacea-Purpurea-pianta-contro-l-influenzaáticas, y apoya simultáneamente al sistema inmune, sin dejar al cuerpo privado de sus mecanismos de defensa fisiológicos. Otro principio vegetal que se utiliza para la resolución de problemas infecciosos de las vías respiratorias es el aceite de árbol de té, aceite esencial obtenido de Melaeuca alternifolia. Este importante aceite esencial se caracteriza por una actividad antimicrobiana de amplio espectro que lo hace activo contra virus, bacterias y hongos.

Por último, también el extracto de Uncaria tomentosa, gracias a sus propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras, es muy útil para favorecer la resolución de los resfriados, la gripe y el dolor de garganta, mientras que los principios presentes en el extracto de Rhodiola rosea, que debido a su capacidad para actuar en el sistema nervioso central, tienen acción adaptógena, anti-estrés y favorecen la capacidad de recuperación.

Un valioso aliado para hacer frente a las afecciones típicas del invierno, es el Noni (Morinda citrifolia): zumo de esta fruta tiene actividad analgésica, estimula la actividad de los componentes específicos del sistema inmunológico, mejora los mecanismos de defensa naturales y al mismo tiempo promueve la proliferación de las bifidobacterias y lactobacilos, bacterias buenas, entre las principales colonizadoras del intestino humano.

Dada la importancia del equilibrio del ecosistema intestinal para mantener el cuerpo en buen estado de salud, prevenir la enfermedad, y también para promover una recuperación más rápidamente, en el caso de los resfriados, es esencial asociar una valiosa integración de probióticos: las cepas más adecuados son rhodiola-rosea-pianta-contro-il-raffreddoreBifidobacterium bifidum, Lactobacillus bulgaricus y Lactobacillus acidophilus.Los mejores resultados se obtienen cuando estas bacterias se asocian con extractos de plantas que pueden promover el equilibrio de la flora intestinal y estimular el sistema inmunitario, incluyendo el GSE, la Uncaria tomentosa, zumo de Noni y también fructooligosacáridos  (FOS), fibras solubles que actúan como alimento único para la microflora beneficiosa (acción prebiótica) y que mejoran tanto la eficiencia como la capacidad de colonizar el intestino.

¡Mantengamos la Salud y en caso de afecciones estaciones, afróntalos Naturalmente!

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