DEPURACIÓN DE PRIMAVERA. DEPURA EL ORGANISMO EMPEZANDO POR EL INTESTINO

El sedentarismo y la alimentación excesivamente rica típica de la estación fría llevan el organismo a producir más toxinas de las que puede eliminar, causando una acumulación de sustancias dañinas.

La luz primaveral y el aire tibio no solo despiertan la energía para ponernos en movimiento, sino también ponen en marcha las toxinas acumuladas: esto puede provocar síntomas en el aparato digestivo que pueden manifestarse con un vientre hinchado, dificultad digestiva, estreñimiento con alternancia de episodios diarreicos, meteorismo y halitosis, además de molestias típicas de esta época como alteraciones del sueño, cambio de humor, falta de concentración, dolor de cabeza, abatimiento, problemas en la piel y mayor susceptibilidad a contraer infecciones, sobre todo las que involucran el área urogenital.

La depuración de primavera nos ayuda a eliminar el exceso de residuos y de toxinas que son acumuladas en el trascurso del invierno: es una práctica muy antigua, que permite aligerar el organismo, apoyar la funcionalidad intestinal y también las defensas inmunitarias, de manera que estemos más preparados para contrarrestar las agresiones microbianas eficazmente, atenuando los síntomas de las manifestaciones alérgicas como la rinitis y el asma.

Depurar el intestino para permitir al hígado y al sistema inmunitario que trabajen correctamente

Cuando se piensa en la depuración, tradicionalmente pensamos en el hígado. De hecho, es uno de los órganos emuntorios más importantes, ya que tiene la tarea de limpiar, “fabricar”, conservar y distribuir la sangre por todo el cuerpo. Para trabajar de manera eficiente, el hígado necesita que el sistema digestivo como todo sea purificado y se encuentre en equilibrio: si el aparato digestivo no trabaja de manera correcta, se forma una acumulación de componentes, por parte digeridas, que para el organismo resultan ser toxinas y desechos y que sobrecargan los órganos emuntorios.

Desintoxicarse centrándonos solo en el hígado es, por tanto, una acción ineficaz: se desintoxica un órgano dedicado a la depuración, pero sin preocuparse de la causa, es decir, purificar el intestino y restablecer el equilibrio del ecosistema intestinal.

La depuración intestinal permite, en cambio, eliminar las toxinas que si no son correctamente eliminadas, se convierten, inevitablemente, en causa de estados inflamatorios en zonas lejanas al aparato digestivo.

Además, un intestino depurado favorece y optimiza la absorción de los nutrientes, promueve la proliferación de la flora bacteriana y desarrolla un papel activo en reforzar y mantener en salud todo el sistema inmunitario, permitiendo también al hígado de trabajar correctamente.

La dieta depurativa: alimentos sí, alimentos no y la importancia del agua

Nuestro bienestar pasa a través de lo que comemos. Dedicarse a la depuración pasa, por tanto, a través de una alimentación adecuada y finalizada a la desintoxicación intestinal.

Los alimentos aconsejados para depurarse son fruta y verdura, fresca ecológica de temporada, los cereales integrales (arroz, maíz, teff, mijo, espelta, cebada, avena, centeno, kamut), los pseudocereales (quinoa, amaranto, trigo sarraceno) y las legumbres (por ejemplo lentejas, guisantes, garbanzos, frijoles, altramuces) pero también otros alimentos proteicos vegetales (tofu).

Nueces, almendras, avellanas, anacardos y semillas oleaginosas (semillas de lino, sésamo, girasol, calabaza, chía) son útiles porque llevan omega 3, sustancia con acción antiinflamatoria.

Finalmente, el pescado, un alimento muy importante por su aporte nutricional, debería consumarse 2 o 3 veces a la semana, prefiriendo el pescado típico local, de tamaño pequeño, de mar y no de crianza, para evitar los riesgos asiociados con la bioacumulación de contaminantes.

Los alimentos que hay que evitar son la leche y sus derivados, la carne, los azúcares y los carbohidratos refinados, todos los alimentos industriales conservados, producen un efecto proinflamatorio y tóxico en el intestino.

Hay que recordar que el proceso de depuración intestinal es más eficaz si va acompañado de una adecuada ingesta de agua:el agua es el medio con el que se elimina los productos de desecho de nuestro metabolismo y las sustancias dañinas derivadas de errores alimenticios, de la contaminación ambiental, del abuso de fármacos y del estrés.

El aporte óptimo es de 30 ml por kilogramo de peso corporal: un adulto de 70 kg necesita al menos 2100 ml de agua. Es muy importante beber durante todo el día, evitando el consumo de cantidades grandes de líquido de una sola vez.

El agua debe escogerse cuidadosamente, prefiriendo agua con residuo seco a 180°C inferior a 50mg/L y un pH comprendido en el intervalo de 6 a 7.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *